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Dalí
es un cachorro maltés que fue abandonado
en un antirrábico,
afortunadamente, llegó a manos de Marcela
Topete, una incansable
Colaboradora de Prodan.
A
mediados de septiembre me enteré de la
gran labor de Prodan y vi las galerías
de fotos de estos seres tan lindos. Mony, una
amiga y contacto en la asociación, me proporcionó
la foto de Dalí... y me "enamoré"
de él a primera vista.
El
18 de septiembre llegué del trabajo a la
casa con la foto de Dalí para mostrársela
a mamá para convencerla pues, como nos
encantan los animalitos, ya tenemos una labrador,
que se llama Gala Elena (8 años); un shar-pei,
que se llama Bruno Alberto (tres años)
tres canarios y varios peces.
Pensé
que la labor de convencimiento sería difícil,
pero me equivoqué. Mamá lo vio,
lloró y aceptó que se integrara
a la familia. Es muy parecido a un perrito que
tuvimos y que murió por problemas hepáticos,
al cual todavía recordamos con gran cariño.
En
no más de dos horas fui por él...
Dalí tenía un fuerte, pero controlable
problema de pulgas, que ya quedó atrás
al llevarlo al veterinario; ahora está
en tratamiento por una dermatitis en sus patitas
traseras.
Esa
noche fue su primera en casa. Pensé que,
por me dejaría dormir con su llanto, porque
iba a compartir la habitación con él;
y en efecto, no dormí, pero por la impresión
de darme cuenta que en su primera noche en la
casa durmió como lo que es: un bebé.
He tenido muchos perritos y todos ellos fueron
buenos, pero la primera
noche siempre fue de estar en vela. Con Dalí
fue distinto.
Dalí
es un cachorrito que sabe ganarse el cariño...
es muy juguetón y sus debilidades son mis
pantuflas, su trenza de juguete, su hueso de carnaza
y la botana para cachorros.
Hace
del baño en un periódico y con esa
costumbre llegó a mi casa. Marcela Topete
me lo educó muy bien.
Estamos
tan conectados que no me deja ni a luz y sombra
ni yo a él... me espera fuera del baño
cuando entro y salgo y me reclama por dejarlo
"sólo".
Con
todos juega, con mamá, papá, mi
hermano y mis tres sobrinos.
Ahorita él está feliz, sólo
basta verle la carita y su cola que se mueve Sin
parar.
En
esos momentos pienso por qué sus dueños
lo abandonaron, si es un bebé muy cariñoso,
pero por un lado les agradezco que nos hayan dejado
tenerlo y quererlo.
Ahora
comparto mi amor con todas mis mascotas... todas
ellas son especiales para mí.
Elena Torres
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