| "Hola:
He
decidido escribir estas líneas para dedicárselas
a un perro ejemplar: Rocky, el boxer de 4 años
que aparece en las últimas galerías
y que no había tenido la suerte de ser
adoptado ¿por la edad?, ¿por ser
un "perro grande"? ¿por creer
que algunas razas son "peligrosas"?,
por x, y, o z...
Déjenme
decirles que todo este tiempo que ha estado en
nuestra casa hemos llegado a sentir un especial
cariño hacia él, no puedo describir
todo lo bueno que es, aunque confieso que al principio
le daba unas tremendas aporreadas a mi chatito
(Tiggercito), nuestro boxer de siempre, pero el
motivo de escribirles esto es para compartirles
que no sólo a los perritos les cambia la
vida al ser adoptados, sino cómo ellos
nos la cambian a nosotros.
Cuando Rocky llegó a la casa por primera
vez, la expresión de su carita era de tristeza,
siempre tristeza, y no jugaba, parecía
como si no le importara nada más que lo
dejaran en paz.
Luego
de unos dos meses, tiene otra carilla, es más
vivaracho, eso sí, súper obediente,
mi marido lo ha entrenado (de algo tenía
que servir tanto curso, ¿qué no?),
se sale de casa cuando debe salir o cuando nosotros
deseamos que se salga, se queda quieto donde debe,
sin mover un dedito, ya da la manita, se sienta,
se hace el muertito", se voltea a que le
hagan cosquillas y hasta ha formado un dueto con
Tiggercito y cantan, fatal, pero cantan, yo creo
que los ululares de sirenas dan más alegría
a nuestros oídos que sus "patéticos"
cantos, pero bueno, aunado a mi voz nada melodiosa,
¡imagínense! Pero lo más importante:
¡ES FELIZ!
Les escribo esto para que sepan que después
de mucho convencer a mi marido, ya que nuestra
casa no es muy grande, hemos decidido adoptarle,
¿cómo no ibamos a derretirnos de
esa miradilla tan tierna? Y además, ahora
ya él y el chatito chico ¡hasta se
besan! háganme el favor. Se llevan de maravilla
ahora, nada que ver con la actitud del principio.
Sólo
para que sepan que, como alguna vez dijo Ivonne,
el amor mueve fronteras, y ahora Rocky, o Roco,
como le llamamos de cariño, viene a formar
parte de nuestra peque familia que a lo mejor
ya el otro añito se hace otro miembrito
más, pero que estaremos seguros que los
hijos que lleguen a venir, Dios mediante, van
a quererlos igual que nosotros y ellos a su vez
también.
Un
bravo a todos ustedes que, de alguna u otra manera,
ayudan a que estos "seritos" (seres
chiquitos) tengan un hogar digno y buscarles una
segunda oportunidad, y en especial, a todos aquellos
que también han decido adoptar o ya adoptaron
a alguno en sus casas, o tal vez hayan tenido
a alguno o algunos provisionales a su adopción.
Sin embargo, mi marido dice que no sirvo para
eso, ya que me encariño mucho con ellos
y luego no los puedo dejar ir, ¿qué
le voy a hacer si tengo este tonto corazón
de pollo?, pero bueno, tal vez ya no pueda "ayudar"
en tener a algún amiguito en casa provisionalmente,
por "obvias" razones, pero sí
pueda seguir apoyando dentro de mis posibilidades...
Gracias
por leerme, quería que supieran que Rocco
ha quedado en buenas manos, y mejor madre que
yo, no podrá tener, le quiero ya casi igual
que a mi chatito."
Altagracia
Veloz |